Más RSC

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En los últimos meses se ha reabierto el debate sobre si es el momento adecuado de redefinir el concepto de RSC. Pero, ¿qué concepto? Todavía no existe una definición universal, y esto se debe a las múltiples interpretaciones que pueden tener los términos “responsabilidad” y “social”. Sin embargo, siempre hay alguna definición que debería ser la definitiva y universal.

Hace dos semanas, Antonio Vives, escribía un artículo en Diario Responsable sobre este tema, que tenía como objetivo “demostrar que la definición más sencilla dada hasta ahora es la más completa y es la guía para la estrategia de RSC de nuestra compañía”.

¿Y cuál es esta definición? Para Vives, la definición definitiva debería ser la que dio la Unión Europea en 2011: “responsabilidad de las empresas por sus impactos en la sociedad”. Vives la traduce a la forma activa, quedando de la siguiente forma: “gestión de los impactos de la empresa ante la sociedad”.

Gestión, impacto y sociedad

Para Vives, si analizamos estos tres términos de forma más detallada encontramos la explicación de por qué esta definición puede servir como guía de responsabilidad social corporativa para cualquier compañía:

  • Gestión: que incluye conceptos como eliminación, reducción, mitigación de impactos negativos y mejora, potenciación y extensión de lo positivo. De esta forma, se entiende que las compañías pueden y deben disminuir sus impactos económicos, pero también que tienen intención de contribuir al desarrollo socioeconómico.
  • Impactos: dice Vives, “toda actividad tiene impactos, que pueden ser positivos y negativos, actuales o potenciales, y presentes o futuros”. La compañía debe determinar cuáles son los impactos relevantes para ella y cuáles le gustaría tener.
  • Sociedad. La empresa debe decidir quién es la “sociedad” para ella. Aquí es donde aparece la figura del stakeholder. Para ello, debe decidir cómo se debe comportar con ellos de forma responsable y sostenible.

En definitiva, “la empresa define quién es la sociedad (que no es toda) para ella, cómo la impacta y cómo quisiera impactarla (que no es de todo), en consulta, si quiere (aunque debería) con esa sociedad, y cómo quiere y puede gestionar estos impactos (en función de su capacidad)”. Como dice Antonio Argandoña, que también recoge esta definición de Vives en su blog, “tomemos nota”. ¿Estás de acuerdo con Vives y Argandoña?